La obra de Norton Maza nace de la sincronicidad política con la sociedad global contemporánea. Si, en 1986, Ulrich Beck analizaba, en La sociedad del riesgo, la expansiva conciencia colectiva en torno a la inminencia de la catástrofe, en la producción de Maza esa catástrofe ya ha sucedido. El individuo ya no vive en el “miedo de” -una suerte de prolongada víspera angustiosa-, sino en la realidad congelada de la destrucción. Desde este prisma, todo su trabajo configura una cartografía de la desorientación -un oxímoron en sí mismo que sirve para ilustrar la naturaleza paradójica de su universo visual-. La cartografía, de un lado, designa una forma de representar el mundo como imagen fija y capaz de establecer recorridos nítidos y seguros. No deja de ser una proyección de las cosmovisiones privilegiadas por las estructuras de poder y sus correspondientes sistemas de control. Por el contrario, la desorientación implica una pérdida del marco de referencia espacial, perceptivo o simbólico. Ambos conceptos –“cartografía” y “desorientación”- resultan a priori contradictorios. Pero, en el caso de Norton Maza, se anudan en una misma voluntad discursiva que los tensa y deconstruye lúcidamente. En su obra, el mapa mantiene su apariencia pero se vacía de su función: en lugar de orientar -en un sentido teleológico-, introduce la incertidumbre en aquellos que lo leen. En el transcurrir de la catástrofe, los sistemas estables de conocimiento ya no sirven para guiar nuestros pasos: lo cierto se vuelve confuso y las creencias no conducen a la fe, sino a la angustia de la desconfianza.
Tres son las principales estrategias de las que se vale Norton Maza para elaborar la referida “cartografía de la desorientación”:
1- La dislocación espacial de los cuerpos. Un camión volcado y convertido en una impresionante arquitectura vertical; cuerpos suspendidos en el aire o arrastrándose por el suelo; realidades que saltan por los aires y se fragmentan en pedazos… El universo de Maza sustrae a los objetos y figuras que lo pueblan de su posición esperable para reinscribirlos en una espacialidad que contradice las relaciones ordinarias de peso, verticalidad y apoyo.
2- Identidades mutantes. Norton Maza no trabaja con identidades individuales, sino, antes bien, con identidades arquetípicas -el astronauta y el Papa, por ejemplo, como representantes fácilmente reconocibles de campos sistémicos como la ciencia y la religión-. En medio de la catástrofe, y cuando todos los “vectores de orientación” han hecho crisis, las identidades rígidas se tornan fluidas y confusas, y terminan por intercambiar sus atributos. Las formas estables de identificación -otrora antagónicas- se tornan mutantes, y generan híbridos que escandalizan nuestro sistema tradicional de creencias.
3- Colapso del conocimiento escópico. El conocimiento occidental -desde Platón y Aristóteles hasta la modernidad- se haya erigido sobre la confianza en los beneficios cognitivos de la mirada. Sin embargo, en la “cartografía de la desorientación” de Maza, la visión deja de operar como garantía epistemológica de la mirada. Al espectador ya no le basta “ver” para “creer” o para “saber”. Nada es lo que parece porque, en rigor, nada es. Los referentes han desaparecido y no existe forma alguna de discernir la realidad de su simulacro. La mirada solo provoca vértigo.
La “cartografía de la desorientación” de Norton Maza dibuja, así, un mundo en el que las coordenadas que permitían hacerlo inteligible han perdido su capacidad de producir certezas. El espacio se disloca, las formas estables de identificación se contaminan y la mirada deja de garantizar la certeza de lo real. La catástrofe no designa, por tanto, únicamente un acontecimiento destructivo, sino la quiebra de los sistemas mediante los cuales ordenábamos y reconocíamos el mundo. Maza sitúa al espectador ante esa pérdida radical de referencias -un territorio todavía reconocible en sus formas, pero extraño en sus relaciones, donde toda certeza termina por producir su propio abismo.
Pedro A. Cruz Sánchez - Ph.D. en Historia del Arte, curador y crítico de arte.